Miguel Carrero


Los vencejos, aviones y golondrinas son aves insectívoras, silvestres, y migratorias, y como tal están protegidas por la Ley. Su tenencia está prohibida, y su rehabilitación restringida a las asociaciones, organizaciones y centros habilitados para ello, que cuentan con la pertinente autorización administrativa y, en general, con los medios técnicos y humanos adecuados para tratarlos.

No obstante, en temporada de cría, la labor de los centros de rehabilitación es ingente, y en ocasiones estos medios no resultan suficientes para atender en óptimas condiciones todos los ingresos. En estos casos, los rehabilitadores tienen la dura pero necesaria tarea de priorizar sus esfuerzos en función del grado de amenaza o de peligro que sufre cada especie tratada en el centro, y los vencejos, golondrinas y aviones aún no son especies en peligro de extinción.

Por regla general, en los centros de rehabilitación se sabe mucho más de un águila o un buitre, que de un vencejo o un avión, y suelen existir muchos más especialistas e interesados en los primeros que en los segundos. Con respecto a otras especies silvestres, los insectívoros aéreos han sido objeto hasta ahora de un menor estudio en cuanto a sus dietas y protocolos de rehabilitación. Por ello, en algunos casos se aplican a estas aves técnicas de cría que hoy sabemos que no son óptimas.

Por todo lo expuesto, llevar al polluelo encontrado a un centro de rehabilitación será la mejor opción si en dicho centro existen y se aplican los medios adecuados. Es el caso del Centro cuya experiencia se divulga en esta Web, el Centre de Recuperació de Fauna Salvatge Torreferrussa, que tras las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, ha desarrollado una dieta basada en insectos con la que ha criado a mano más de 800 vencejos en un verano, alcanzando cotas de liberación en polluelos superiores al 70%. Todo ello sin desatender el resto de especies que llegan al centro, en número incluso superior.

La Mauersegler Klinik en Frankfurt, centro de referencia en Europa, atiende más de 500 vencejos por temporada con cotas de liberación del 80% desde el año 2002.

Torreferrussa y la DGfM Frankfurt han demostrado que estas tasas de éxito son posibles con un estado del ave excelente en cuanto a peso, plumaje y capacidad de vuelo. Para que cualquier dieta alternativa fuera defendible, este es hoy el mínimo a batir. Toda práctica que no alcance estos mínimos debería ser revisada o abandonada, tanto por razones éticas como científicas.

Se podría objetar que el éxito no debería medirse sólo en función de los animales liberados, sino en función de aquellos que son recuperados posteriormente a su migración. Es cierto. Pero la particular biología del vencejo, y el hecho de que hasta ahora no haya sido económica o técnicamente viable su seguimiento durante el año posterior a su liberación, hace que de los miles de ejemplares criados a mano y liberados en el mundo, sólo se tengan datos de dos recuperaciones. Científicamente, dos datos entre miles no son concluyentes en ningún sentido, aunque considero necesario destacar que, en ambos casos, los vencejos fueron alimentados con insectos y con las técnicas descritas en esta Web.

Al llevar un polluelo de vencejo, golondrina o avión a un centro de rehabilitación, el ciudadano ya realiza una importante labor. Muchos no desean ir más allá, ni tienen formación para ahondar más en el tema. Pero en otros casos, el encuentro con el polluelo huérfano despierta una curiosidad y una oportunidad de aprendizaje, una capacidad para indagar acerca de las dietas y técnicas que se usarán en su cría, y una necesidad de actuar a favor de la especie encontrada. Ante la oferta de organizaciones y centros rehabilitadores que afortunadamente existe en nuestro estado, convendría empezar a valorar qué opciones utiliza cada centro, y cuáles son sus resultados. Sólo con este espíritu crítico podremos lograr, entre todos, que los centros de rehabilitación y las administraciones o asociaciones que los mantienen lleguen al nivel de excelencia que es exigible. Si la alimentación que le espera al vencejo en el centro que tenemos en nuestras cercanías está compuesta de carne picada, pienso hidratado, gammarus o algas, entonces creo preferible una cría con insectos llevada adecuadamente por un particular bajo la ayuda de personal especializado.

Criar a mano un polluelo huérfano es una actividad altamente gratificante, pero también sacrificada y costosa. El precio de los insectos y complementos utilizados en su alimentación puede ya de por sí ser excesivo para algunos cuidadores, y a estos costes puede ser necesario tener que sumar los derivados de los tratamientos veterinarios que el ave pueda necesitar. La dedicación en la época de cría es esclavizante en los horarios, tanto para sus padres naturales como para los adoptivos. No es nuestra intención desanimar de entrada, ni exagerar las dificultades, pero quien inicia la cría a mano adquiere una responsabilidad que debe conocer.

Recoger un polluelo de la calle es sin duda salvarlo de una muerte segura, y darle una segunda oportunidad para vivir. Pero esto no puede nunca convertirse en una coartada o excusa para no dar al polluelo todo lo que necesite para su correcto desarrollo.

Esperamos que esta Web crezca con la experiencia de todos, y sea útil tanto para los centros de rehabilitación como para el público en general, pero sobre todo, y muy particularmente, para las aves.

Miguel Carrero